De flor en flor volandera
La mariposa naciente
Que en una luna creciente
Salió de la enredadera.
Por años fue prisionera
De un capullo carcelero
Que con sones lisonjeros
La tuvo como alma en pena
Hoy que rompe sus cadenas
Vuela libre por los cielos.
Un amor la tuvo atada
Con barrotes de dolor
Por causa de un traidor
Quedó su alma trizada.
Vampiro que le libaba
La sangre de las arterias
La hizo palpar la miseria
La hizo tocar los abismos
Con los dedos del sadismo
Destruyó su alma etérea.
Por saber si la quería
Deshojaba margaritas
En sus dedos las hojitas
Mostraban lo que sabía.
El llanto le humedecía
Las huellas que iba dejando
Cuando partía llorando
A andar por negros destinos
Andariega en el camino
Su paso se iba borrando.
Ni una sombra proyectaba
La luz se le volvió escasa
A tientas va por su casa
Con todo se tropezaba.
La luna no iluminaba
El sol se volvió de hielo
Blanquean su oscuro pelo
Las canas del descontento
Su canto se hizo lamento
Y su inocencia recelo.
Desde lejos el ausente
Le escribe como si nada
No intuye la marejada
Que causa tardíamente
Cuando le llega el torrente
De palabras mentirosas
Se vuelve roja la rosa
Al recordar sus amores
Ni siquiera los dolores
Le quitan lo que ella goza.
Mas fue inútil su regreso
De lija tiene la piel
Amarga se hizo la miel
Que derramaba en sus besos.
Lo mismo blasfemia o rezo
La mentira o la verdad
El orgullo y la humildad
Se confunden sus virtudes
Y sola entre multitudes
Comprende la realidad.
Siempre hubo vino en su vaso
Y agua para el sediento
Hubo cobijo y contento
Calidez hubo y abrazo.
Ternuras en su regazo
Y caricias para dar
Y las ganas de entregar
Todo lo que es menester
Él no lo ha de merecer
Porque nunca supo amar.
Por cuatro años se gesta
Crisálida en su capullo
Hay humildad y hay orgullo
Cuando a asomarse se apresta
A la vida resurrecta
Se empina la cadenciosa
Oruga que el viento roza
Y asoma sus dos antenas
En el capullo su pena
Deja atrás la mariposa.
(B.C.)