domingo, 3 de febrero de 2008

LA MUERTE QUE ME DESNUDA

LA MUERTE, ESA PULCRA DAMA,
AYER ME MIRÓ A LOS OJOS
Y DESCUBRIÓ LOS ANTOJOS
QUE DESDE MI VIDA CLAMAN.
DESANUDANDO LA TRAMA
QUE FIERA CALLA MI GRITO
ABRIÓ LA LUZ DEL GARITO
EN DONDE ESCONDO EL SECRETO,
VOZ DE LUTO HUBO EN SU RETO
AL DESCUBRIR MI DELITO.


CON SUS DOS CUENCAS VACÍAS
FIJÓ SU MIRADA EN MIS
PUPILAS QUE EN UN DESLIZ
ABRIERON SUS CELOSÍAS.
ME HA DEVELADO LA ARPÍA,
LA PARCA MUJER OSCURA,
HA ESCALADO HASTA LA ALTURA
DE UN ELEVADO CONFÍN,
TOCÓ CON SU ARCO UN VIOLÍN
DE MUSICADAS CENSURAS.


POR UN INSTANTE SU VOZ
EN MI GARGANTA SE POSA
CORTÁNDOLA SIGILOSA
CON EL FILO DE SU HOZ.
CONJUGO EL VOCABLO ADIÓS,
RENIEGO DE SU HERMOSURA,
DESANDO LAS SINGLADURAS
QUE VAN DESDE EL MEDIODÍA,
DESDEÑO LA POESÍA
CON QUE INVITA A SU LOCURA.


AY MUERTE, ¡QUÉ SEDUCTORA
MANERA DE DESNUDARME!
CON TUS OJOS, AL MIRARME,
MIS DESVERGÜENZAS AZORAS.
TE ENCONTRARÉ EN LAS AURORAS
EN QUE FECUNDOS LOS HUERTOS
ACOJAN MI CUERPO YERTO
CUANDO LA VIDA SE ACABE,
TIMONEARÁS TÚ LA NAVE
QUE ZARPE DESDE ESE PUERTO.

(BC)

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